La vida es
dura. La vida es difícil, cruel y destructiva. La vida no es justa ni
compasiva. La vida no nos da tiempo para recomponernos después de los golpes,
ni siquiera nos prepara para ellos. La vida nos golpea donde más duele. Nos golpea
de repente, no podemos pararla porque no la presentimos. Derecha, izquierda,
arriba o abajo. Nos preparamos, creemos que podremos detenerla, pero siempre va
directa al corazón. La vida no tiene preferencias, todos acabamos muriendo. Las
personas que más quieres, mueren. Accidentes, enfermedades, vejez, qué más da,
todos morimos. Todos tenemos un final en común. La vida nos enseña que nadie
está a salvo, nos recuerda que somos vulnerables y débiles, que no importa lo
fuertes que nos creemos, la realidad es siempre distinta. La vida es dura,
difícil, destructiva, injusta y cruel, pero tiene que serlo, de lo contrario
nunca lucharíamos, no nos levantaríamos, no nos daríamos cuenta de lo fuerte
que podemos llegar a ser, de lo lejos que podemos llegar, del valor del
esfuerzo, de superar las dificultades. La vida es dura, aunque no por ello
menos maravillosa.
lunes, 23 de diciembre de 2013
sábado, 30 de noviembre de 2013
Colpsada, saturada.
Soy asentimental.
Me cuesta mostrar mis emociones. No es que no sienta nada, aunque a veces me
siento vacía, y tengo la sensación de que no siento nada, que nada me produce
felicidad ni tristeza, nada me es indiferente y todo me da igual, que nada odio y nada me gusta. Pero, la
verdad es que estoy colapsada, saturada, siento demasiado, tanto que no puedo
procesarlo, tanto que me hace dudar si de verdad siento, aunque lo que me hace
de verdad plantearme qué es lo que llego a sentir es la reciprocidad que pueda
llegar a emitir, o sea, lo que produzco en los demás. Siempre espero ser lo que
para mí son los demás. Y sé, en el fondo que nunca lo seré y entonces me ahogo
en mis propios pensamientos, me oprimo en mis propias dudas. Mi problema es que
siempre espero más de lo que debería. Soy de esas personas que por poco tiempo
que hace que te conozco daría lo que fuera para verte sonreír, aunque sé que es
la primera, y seguramente la última, vez que te veré intentaré producir en ti
un recuerdo que en cualquier momento o lugar te haga sonreír, si llevas conmigo
gran parte de mi vida, sabrás que me cuesta decir lo que siento aunque te lo
podría escribir en cualquier lugar, sabrás que me da pánico sentirme débil y
que sólo lloro mirando películas, que me implico demasiado con las cosas y que
cualquier cosa que me puedas decir me la tomo en serio. Sabrás que me duelen
más las palabras que los golpes, que nunca pediré ayuda para levantarme pero
siempre la ofreceré, que me gusta sentirme útil y estaré dispuesta a hacer lo
que esté en mi mano por ti. Si no me conoces no sabrás que para mí cualquier
persona que se cruza en mi vida aunque sea solo un instante, una leve sonrisa
en medio de la calle, una mirada, una pequeña charla sin importancia, un “buenos
días” educado, forma parte de mí. Si no me conoces tu primera impresión de mí
es que soy tímida y fría, te pareceré asentimental. Pero la verdad es que
siento demasiado, tanto que un día no lo soportaré y terminaré loca de
felicidad.
viernes, 1 de noviembre de 2013
¿Sientes que
me necesitas? ¿Notas que nadie te hace reír como yo? ¿Me ves y te sigue removiéndose
algo dentro de ti? ¿Oyes mi voz y deseas cerrar los ojos y no escuchar nada
más? ¿El contacto con mi piel te produce adicción? ¿En tu cabeza solo se
reproduce mi sonrisa? ¿Se te encoge el corazón al darte cuenta de que ya no
estoy para ti? No tas que se te escapa algo valioso de tus manos y por mucho
que corras tras él, que por mucho que reacciones ya está demasiado lejos, que
nada puedes hacer para recuperarlo, pero aún así luchas para retenerlo como sea
a tu lado. Y entonces, llega ese momento en que te das cuenta que echas de
menos todo eso que un día no saboreaste, que no disfrutaste, que no retuviste
lo suficiente aunque lo tuvieras cerca, cuando te das cuenta de que no
aprovechaste el tiempo y que por creer tenerlo no lo supiste apreciar. Llega
ese momento en que te das cuenta que echas de menos lo que tú mismo dejaste escapar,
que ya no está para ti. Llega ese momento que ha encontrado a alguien que se da
cuenta de lo que puede llegar a perder.
domingo, 29 de septiembre de 2013
- Alguna vez has sentido esa sensación de bienestar, que no sientes miedo por nada, es una sensación increíble, cuando piensas que nada malo puede pasarte.
- Me encanta esa sensación, aunque casi nunca la tengo. Cuando la siento intento retenerla el máximo tiempo posible, aunque nunca el suficiente. Siempre me golpea la realidad, recordándome lo frágiles que somos. Que aunque creamos que lo controlamos todo no lo hacemos, no tenemos absolutamente nada bajo control. Pero ese instante en que te crees que nada puede contigo, que pongan lo que te pongan, vas a poder con ello, que nada ni nadie te puede echar atrás, que cualquier cosa es posible. Viviría eternamente en ese instante.
viernes, 13 de septiembre de 2013
domingo, 8 de septiembre de 2013
Demasiado tarde.
Estábamos hablando de nuestra amistad. Sincerándonos, abriendo nuestros corazón al otro, de una manera que nunca hubiera pensado que con él podría hacerlo. Nos contamos como nos sentíamos, qué pensábamos del otro. Él me miraba con esos ojos verdes, en aquellos momentos húmedos, conteniendo emociones, yo permanecía callada atenta a sus palabras, a cada silaba que saliera de sus labios, porque sabía que no volvería a escucharlas, que nunca se podría repetir la magia de ese momento, que nunca entregaría se corazón así, que había dejado caer una barrera que meses atrás me resultaba indestructible, impenetrable. Hablamos de muchas cosas, me dijo lo importante que había sido para él. En un momento, me miro y dejó escapar un ''yo...'' me quede mirándolo esperando que continuara. Viendo que no seguiría insistí hasta la saciedad para que me lo contará, era ahora o nunca, sabía que lo que me tenía que decir, lo tenía guardado des de hacia mucho tiempo y era algo importante. Le miré y le dije que fuera lo que fuera no me enfadaría. Me miró, penetrante, intentando ver en mis ojos una señal para decidirse a hablar.
- Sé que está fuera de lugar, pero... te acuerdas en esta fiesta, hace un año? Que te dije que no me acordaba de lo que paso entre nosotros esa noche? Era mentira, me acuerdo perfectamente.
Cuando pronuncio esas palabras, los recuerdos de esa noche me azotaron, me acuerdo de que nos dijimos que nos echábamos de menos, que hablamos como solo hablamos nosotros, nos hacíamos broma y reíamos los dos juntos en armonía, al unísono, como sólo lo hacen las personas que están destinadas. Y, entonces, caí, aunque siempre había intentado creer que no era así, después de construí una muralla en mi corazón en torno a todo lo relacionado con él, cayo, se esfumó cualquier distancia que hubiera podido crear.
- Lo sé. Y me dijiste que no, por qué te arrepientes verdad ?
Porque era verdad lo había sabido des del momento en que me mintió, pero preferí creerle, creer que no le importaba, que no se había fijado en mí jamás.
- No, al contrario. Lo hubiera repetido más de cuarenta veces.
- Tienes razón está fuera de lugar. Llegas tarde. Demasiado tarde.
Entonces no puede evitarlo, le miré a los ojos y le dije qué por qué había tardado tanto en decírmelo, a mí me gustaba mucho, había sufrido por el tanto que había llegado a odiarme por dejar que jugará conmigo así. Por dejarle besarme y que me dijera que ni se acordaba. Lloré, me sentí mal, horrible, decepcionada, abandonada, traicionada, abatida, nunca me había sentido tan mal. Había conseguido superarlo, había grabado en mi cabeza que no le interesaba,que nunca lo había hecho, que solo eramos conocidos, ni amigos, que había bebido de más ese día y ya está. Pero no.
-Me gustabas, pero no quería aceptarlo, no podía aceptarlo. Tú no parecías interesada.
- Tú me gustabas, mucho. Demasiado. Des de siempre. Siempre has sido muy importante para mí. Pero ahora llegas tarde. Y todo esta fuera de lugar... ( yo estoy fuera de lugar) Tengo que irme.
Un año. Un puto año pensando que le daba igual, que no había significado nada para él y resulta que sólo tenía miedo. Los dos teníamos miedo de lo que sentíamos... Y ahora es tarde, demasiado tarde.
lunes, 2 de septiembre de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
domingo, 18 de agosto de 2013
Tengo 18 años, 9 meses y 8 días. Durante este tiempo me he
dado cuenta de muchas cosas, como por ejemplo que las apariencias engañan y a
veces, a nuestro pesar, la gente es lo que aparenta ser. Me he dado cuenta de
que el mundo, en general, se mueve por interés, también he descubierto que la
gente mala no sólo existe en los cuentos y que los finales no acostumbran a ser
felices. He aprendido a base de decepciones que la confianza es algo valioso y
cualquiera no es merecedor de ella. He
entendido que el tiempo puede ser veneno y antídoto y que la distancia muchas
veces precede un final. Pero una de las
cosas que más me ha marcado en mi vida ha sido una frase que dice así: ‘’los
amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano’’, no lo creía o no
quería creerlo, pero es así. Las personas mienten, te engañan, te hacen daño,
conquistan tu corazón y juegan con él, se olvidan de ti, entran y salen de tu
vida cuando les va bien. Y solo el tiempo es capaz de mostrarte quien es de verdad un
amigo. Quien estará siempre, en los buenos y en los malos momentos, quien te
dirá lo que nadie más se atreve a decirte a la cara, aunque duela, quien te va
a defender pase lo que pase, quien te hará reír hasta que duela, quien te
secara las lágrimas y te abrazará cuando las palabras no basten, quien quiere
tu amistad y hace lo que sea para mantenerla. Los amigos de verdad son esos que
por mucho tiempo que pase nada cambia, es quien te hace dar cuenta de las cosas
y te hacen sentir especial con tan sólo pensar que son parte de tu vida.
jueves, 15 de agosto de 2013
Mientras me duchaba estaba
pensando por qué nunca somos capaces de decir exactamente lo que sentimos. Por
qué preferimos arrepentirnos. Cuántas veces hemos callado un te quiero por
miedo, cuántas veces hemos dicho que tengas unas buenas vacaciones si en
realidad queríamos decir ‘’te echaré de menos’’, cuántas veces nos hemos
mordido la lengua pensando que pareceríamos ridículos si gritáramos lo que
sentimos, cuántas veces no hemos abrazado quedándonos estático, reprimiendo las
ganas. Cuántas veces hemos ahogado la sed de sus labios, cuántas veces dejamos
escapar una oportunidad porque no nos creemos dignos de ella. Cuántas veces
despedimos momentos sin darnos cuenta de que no volverán, que una vez pasan son
irrecuperables, que por mucho que lo intentemos nada va a ser lo mismo. Cuántas
veces somos consientes de todo lo que dejamos escapar en un instante, dándonos cuenta
segundos, minutos, horas, días, semanas
o años más tarde y aún así seguimos reprimiendo todo lo que sentimos por miedo,
inseguridad o qué se yo. Cuántas veces más nos arrepentiremos. Cuándo seremos
capaces de decir exactamente lo que sentimos, para ser honestos con los demás y
con nosotros mismo.
lunes, 1 de julio de 2013
Recuerdos
A
veces nos pasamos largos períodos de tiempo sin hablar con alguien, sin
siquiera preguntarnos qué será de ella, si estará contenta o triste, si habrá
conseguido encontrar el amor o si aún sigue con esa persona o si habrá olvidado
a la persona que tanto daño le hizo. No nos preguntamos si habrá conseguido
pasar página, si habrá abierto un nuevo capítulo o si habrá puesto punto y
final. Muy a menudo olvidamos lo que vivimos con alguien, las risas, las
confesiones y secretos que no pudimos reprimir, los recuerdos los suprimimos
para poder seguir adelante, para intentar sobreponernos, no quedarnos en el pasado
y vivir anclados en palabras ya dichas, en frases terminadas, en miradas vacías
y abrazo extintos. A veces pensamos que es mejor así, olvidar todo lo que hemos
vivido con alguien, todo lo que nos ha enseñado, lo que hemos crecido y lo que
somos gracias a él.
Y de
repente pensamos en esa persona, tenemos la necesidad de saber sobre ella, cómo
estará, si se acordará de nosotros o si alguna vez en todo éste lapso de tiempo
hemos aparecido en sus pensamientos. Y es entonces cuando nos golpean todos
esos recuerdos que queríamos borrar, eliminar, lo que nos permitía seguir adelante.
Recordamos aquel día cuando nos conocimos y como un puñado de casualidades nos llevó
a ese día y como otra sucesión nos llevaron a ser lo que llegamos a ser. Y como
nosotros decidimos que era mejor alejarse que intentar salvar cada una de esas
vivencias para dejar paso a otras nuevas. Y cuando nos decidimos a recuperar
aquello que dejamos perder, nos demos cuenta de que siempre nos acompaño, a
cada paso, en cada mirada, en cada respiración, en el latir de nuestro corazón,
en cada beso y abrazo, en cada palabra pronunciada, a cada sonido escuchado y
sentimos que una parte dormida de nosotros despierta.
A veces
olvidamos que somos pedacitos de recuerdo, que acuden a nosotros cuando las
heridas sangran.
sábado, 8 de junio de 2013
Me doy cuenta, que lo único de lo que me arrepiento cada día que pasa, es justamente de eso, de dejar pasar un día más. Dejo pasar la oportunidad de retomar una vieja amistad, de conocer a gente nueva por inseguridad, de decirles a mis amigas que las adoro tal y como son, con sus defectos y sus muchas virtudes. Dejo pasar la oportunidad de ser sincera y decirle a cada persona de mi vida que si he llegado hasta aquí es gracias a ellos, que aunque hayamos compartido apenas unas horas de mi vida han colaborado a transformarme en la persona que soy actualmente. Hay gente que me ha hecho daño de verdad, de ese que siempre queda cicatriz, aunque digas que lo has superado, aunque hayas perdonado, permanece latente y a veces se aviva de tal forma que te destruye lentamente, pero también he conocido a gente que me ha hecho feliz de una forma exagerada, la me ha ayudado a reconstruirme, a coger los pedacitos de mi corazón y recomponerlo, a llenar huecos que creía que jamás iban a volver a ocuparse. En mi vida ha existido gente que llegó de golpe y se fue de igual manera, gente que hace poco que entró pero que ahora sin ella no sabría que sería de mí, personas que llegaron a mi corazón y se fueron dejándolo terriblemente herido, personas que ahora solo intercambiemos salutaciones y cuatro palabras más, gente que solo fue una conversación breve y otra años de charlas, gente que solo me lanzo una sonrisa o una simple palabra y personas que siempre han estado, pero todas y cada una de ellas son parte de mí, de mi actitud, de mis pensamientos, de lo que siento. Todas y cada una de ellas son lo que soy. O me gustaría pensarlo, porque significa que yo soy parte de muchas personas, que soy parte de algo y que al fin y al cabo mi vida tiene sentido.
sábado, 11 de mayo de 2013
Mi
vida es un huracán, y yo siempre estoy en el medio, viendo como mi mundo se
destruye lentamente, sin poder hacer nada al respeto, solo observar como todo
cae, se desmenuza, se rompe, frágil como el cristal. Intento correr a salvarlo,
recomponer las piezas rotas, unirlas para que adquieran un significado. Nunca lo
he conseguido, de hecho acostumbro a quedarme mirando cada momento de mi vida,
que se revela en mi mente cuando me pongo a pensar, y dejo pasar el tiempo. Dejo
que el tiempo se escape, huya lejos, irrecuperable y desesperadamente me niego
a aceptar la realidad. Mi realidad, la de todos, no tenemos que dejarnos llevar
por el destino, hay que luchar contra él, tenemos que hacer nuestro camino,
tenemos que darle un significado a nuestra existencia no esperar a encontrarlo.
Debemos entender que cuando algo se destruye nos brinda una oportunidad de reconstruir
nuestro pequeño mundo.
domingo, 28 de abril de 2013
Debo admitir
que por mucho que te olvides de mí, que me sustituyas por otras personas, que
me ignores, que solo hablemos cuando te vaya bien, aunque me hayas decepcionado
más en estos últimos meses que en toda nuestra amistad, aunque hayas cambiado
tanto que ni te reconozca, aunque ahora hagas cosas que antes criticábamos
juntas, aunque puedan pasar semanas hasta que te vea, si me dices te necesito,
si me lo dices, allí estaré, contigo, como siempre, porque somos amigas y no me
perdonaría que nuestra amistad se terminará.
viernes, 19 de abril de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
Hoy te haces menos pequeño, porque sí, nunca dejaras de ser mi cosita pequeña, pase el tiempo que pase. 19 años llevas en el mundo, y tan sólo he podido compartir contigo 6 meses. Pero han sido suficientes para darme cuenta de que eres una persona maravillosa, de aquellas que vale la pena conocer, de las que sorprenden. Eres de las personas que confirman que las apariencias engañan. Por fuera pareces el típico chico creído, con aire de superioridad, pedante,irritante, egocéntrico que no ve más allá de la apariencia externa, que sólo mira por él. Por dentro desprendes calidez, eres tierno, atento, un caballero como pocos quedan, siempre dispuesto a darlo todo sin esperar a recibir nada, contagiando sonrisas, eres tan dulce que me produces adicción, divertido y alocado, no te importa qué pueda pensar la gente, te gusta hacer el ridículo tan solo para ver como me río, como me muero de vergüenza y entonces te ríes tú más y me besas en la frente. Te gusta vestir bien, ir siempre perfecto, y siempre lo consigues. Te gusta leer, hacer deporte y no te importa mostrar tus sentimientos. Eres extremadamente nervioso, casi tanto como yo. Pierdes los papeles cuando no te sale algo, porque no estás acostumbrado. Te gusta ser detallista y hacer sorpresas, solo por la cara desconcertante que la gente pone.Te gustan las matemáticas y la física, algo que nunca entenderé. Te encanta comer y eres odiosamente adorable cuando comes. Vives la política, te gusta estar siempre enterado de las noticias de todo el mundo. Te escandaliza las injusticias de este mundo tanto que parece personal. Eres romántico. Convierte la tristeza en felicidad, los miedos en objetivos. No te desesperas con mi indecisión, aunque muchas veces incluso yo desespero. Tienes la capacidad de hacer que quiera ser mejor persona, mejor compañera, amiga, enamorada. Porque comparada contigo yo quedo ridícula, torpe, basta, inculta, desactualizada, fría. No hay nada de especial en mí, excepto que tú estás en mi vida, que eres parte de mí. Me acompañas a cada paso, siempre a mi lado aunque estés a miles de kilómetros. Siempre en mis pensamientos, invadiendo cada parte de mi mente con tu imagen, tu dichosa sonrisa con la que no paro de pensar. Eres el motivo de mi despertar, de querer soñar, pero qué digo soñar? eres mi realidad, mejor que cualquier sueño que pudiera tener, nada te haría justicia. Cómo agradecerte que eres el motivo de porque me sobran ganas de vivir, quien da sentido a ésta locura de mundo, quien pone mis pies en el suelo y me da alas para ser yo misma, para conocerme, para confiar en mí. Eres cada una de mis sonrisas, cada beso, caricia, abrazo, mirada, risa, llanto, rabia, eres cada sentimiento que se produce en mí. Porque no sé ser sin ti, no puedo ser sin ti, no quiero ser sin ti. Me cuesta creer que veas algo diferente en mí, esa clase de cosas que hace enamorarte de alguien. Tú, tan odiosamente perfecto, puedes tener a quien quieras y aún así me escoges a mí. Cómo corresponder? Cómo decírtelo a la cara si aún tiemblo cuando te veo, aún estoy nerviosa cada vez que sé que aparecerás en mi campo de visión. Mi corazón se acelera con la misma velocidad con la que te acercas. En un día como hoy, sólo quiero decirte que no cambies nunca, que pase lo que pase sabes que siempre, SIEMPRE podrás contar conmigo. Sólo quiero que seas feliz, aún si significa renunciar a ti. Porque estaré en tu vida tanto tiempo como tú quieras, hasta que digas basta. Me gusta todo de ti, me gusta saber que nos queda tanto por vivir si tú quieres. Quiero que seas el primero en muchas cosas, pero por encima de todo quiero que seas el último.
T'estimo, com mai he estimat a ningú, més del que mai he estimat a ningú. T'estimo incondicionalment. Gràcies per estar amb mi, per cuidar-me i passar la tarda del teu aniversari amb mi, ets el meu complementari, la meva meitat.
MOLTES FELICITATS PETITÓ !
sábado, 13 de abril de 2013
Alguna vez habéis sentido una felicidad absoluta, completa ? Aquella clase de felicidad que sientes cuando tienes más de lo que habías podido alcanzar a soñar, más de la que nunca hubieras pensado que podrías sentir en tu propia piel ? Habéis experimentado la sensación que produce que todo supere tus expectativas, que todo va por encima de lo que siempre has creído? Exacto, es la felicidad que solo te da otra persona. Esa persona. La que solo con mirarte hace que los problemas se esfumen como la niebla al dar paso al día, la que espanta tus miedos y hace que te rías de ellos. La única persona capaz de hacerte sonreír en el peor día, la única que te hará llorar de risa hasta que no puedas más, y aún así continuaras riendo, porque no sabes como diablos eres tan feliz, como tienes tanta suerte de tener alguien como él en tu vida, alguien que te pregunta que te pasa y le importa la respuesta, está a la espera de que algún día confíes lo suficiente y le digas que te pasa, que todo tu mundo se derrumba, entonces él, con su adorable sonrisa te abrazará fuerte, muy fuerte, sonreirá y dirá si tú te derrumbas él cae contigo, pero te dirá que te tranquilices que le sobran fuerzas para levantaros a los dos. Y entonces, tú le miraras y todo será menos malo, triste y solitario. Entenderás que cada pequeño detalle de él construye tu felicidad, una simple sonrisa cada vez que te ve, que te abrace fuerte, un beso en la frente, que aparte tus cabellos de tu rostro y te diga que eres preciosa, que vayas hecha un desastre y suelte qué sexy eres! Que buscando su mirada te encuentres con sus ojos fijos en ti, que te escriba antes que tú después de irte, la palabra quédate de sus labios, la forma que tiene de preocuparse exageradamente por ti, la sensación que me invade cuando estoy con él, como si todo fuera posible, como sino existieran límites de nada. Soy feliz, absoluta y completamente feliz. La felicidad la construimos cada día, con pequeños detalles que te hacen dar cuenta que sin los demás no seríamos felices.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












