lunes, 23 de diciembre de 2013

La vida es dura. La vida es difícil, cruel y destructiva. La vida no es justa ni compasiva. La vida no nos da tiempo para recomponernos después de los golpes, ni siquiera nos prepara para ellos. La vida nos golpea donde más duele. Nos golpea de repente, no podemos pararla porque no la presentimos. Derecha, izquierda, arriba o abajo. Nos preparamos, creemos que podremos detenerla, pero siempre va directa al corazón. La vida no tiene preferencias, todos acabamos muriendo. Las personas que más quieres, mueren. Accidentes, enfermedades, vejez, qué más da, todos morimos. Todos tenemos un final en común. La vida nos enseña que nadie está a salvo, nos recuerda que somos vulnerables y débiles, que no importa lo fuertes que nos creemos, la realidad es siempre distinta. La vida es dura, difícil, destructiva, injusta y cruel, pero tiene que serlo, de lo contrario nunca lucharíamos, no nos levantaríamos, no nos daríamos cuenta de lo fuerte que podemos llegar a ser, de lo lejos que podemos llegar, del valor del esfuerzo, de superar las dificultades. La vida es dura, aunque no por ello menos maravillosa.




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