Mi
vida es un huracán, y yo siempre estoy en el medio, viendo como mi mundo se
destruye lentamente, sin poder hacer nada al respeto, solo observar como todo
cae, se desmenuza, se rompe, frágil como el cristal. Intento correr a salvarlo,
recomponer las piezas rotas, unirlas para que adquieran un significado. Nunca lo
he conseguido, de hecho acostumbro a quedarme mirando cada momento de mi vida,
que se revela en mi mente cuando me pongo a pensar, y dejo pasar el tiempo. Dejo
que el tiempo se escape, huya lejos, irrecuperable y desesperadamente me niego
a aceptar la realidad. Mi realidad, la de todos, no tenemos que dejarnos llevar
por el destino, hay que luchar contra él, tenemos que hacer nuestro camino,
tenemos que darle un significado a nuestra existencia no esperar a encontrarlo.
Debemos entender que cuando algo se destruye nos brinda una oportunidad de reconstruir
nuestro pequeño mundo.
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