lunes, 1 de julio de 2013

Recuerdos

A veces nos pasamos largos períodos de tiempo sin hablar con alguien, sin siquiera preguntarnos qué será de ella, si estará contenta o triste, si habrá conseguido encontrar el amor o si aún sigue con esa persona o si habrá olvidado a la persona que tanto daño le hizo. No nos preguntamos si habrá conseguido pasar página, si habrá abierto un nuevo capítulo o si habrá puesto punto y final. Muy a menudo olvidamos lo que vivimos con alguien, las risas, las confesiones y secretos que no pudimos reprimir, los recuerdos los suprimimos para poder seguir adelante, para intentar sobreponernos, no quedarnos en el pasado y vivir anclados en palabras ya dichas, en frases terminadas, en miradas vacías y abrazo extintos. A veces pensamos que es mejor así, olvidar todo lo que hemos vivido con alguien, todo lo que nos ha enseñado, lo que hemos crecido y lo que somos gracias a él.

Y de repente pensamos en esa persona, tenemos la necesidad de saber sobre ella, cómo estará, si se acordará de nosotros o si alguna vez en todo éste lapso de tiempo hemos aparecido en sus pensamientos. Y es entonces cuando nos golpean todos esos recuerdos que queríamos borrar, eliminar, lo que nos permitía seguir adelante. Recordamos aquel día cuando nos conocimos y como un puñado de casualidades nos llevó a ese día y como otra sucesión nos llevaron a ser lo que llegamos a ser. Y como nosotros decidimos que era mejor alejarse que intentar salvar cada una de esas vivencias para dejar paso a otras nuevas. Y cuando nos decidimos a recuperar aquello que dejamos perder, nos demos cuenta de que siempre nos acompaño, a cada paso, en cada mirada, en cada respiración, en el latir de nuestro corazón, en cada beso y abrazo, en cada palabra pronunciada, a cada sonido escuchado y sentimos que una parte dormida de nosotros despierta.
A veces olvidamos que somos pedacitos de recuerdo, que acuden a nosotros cuando las heridas sangran.

No hay comentarios:

Publicar un comentario