Mientras me duchaba estaba
pensando por qué nunca somos capaces de decir exactamente lo que sentimos. Por
qué preferimos arrepentirnos. Cuántas veces hemos callado un te quiero por
miedo, cuántas veces hemos dicho que tengas unas buenas vacaciones si en
realidad queríamos decir ‘’te echaré de menos’’, cuántas veces nos hemos
mordido la lengua pensando que pareceríamos ridículos si gritáramos lo que
sentimos, cuántas veces no hemos abrazado quedándonos estático, reprimiendo las
ganas. Cuántas veces hemos ahogado la sed de sus labios, cuántas veces dejamos
escapar una oportunidad porque no nos creemos dignos de ella. Cuántas veces
despedimos momentos sin darnos cuenta de que no volverán, que una vez pasan son
irrecuperables, que por mucho que lo intentemos nada va a ser lo mismo. Cuántas
veces somos consientes de todo lo que dejamos escapar en un instante, dándonos cuenta
segundos, minutos, horas, días, semanas
o años más tarde y aún así seguimos reprimiendo todo lo que sentimos por miedo,
inseguridad o qué se yo. Cuántas veces más nos arrepentiremos. Cuándo seremos
capaces de decir exactamente lo que sentimos, para ser honestos con los demás y
con nosotros mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario