jueves, 15 de agosto de 2013

Mientras me duchaba estaba pensando por qué nunca somos capaces de decir exactamente lo que sentimos. Por qué preferimos arrepentirnos. Cuántas veces hemos callado un te quiero por miedo, cuántas veces hemos dicho que tengas unas buenas vacaciones si en realidad queríamos decir ‘’te echaré de menos’’, cuántas veces nos hemos mordido la lengua pensando que pareceríamos ridículos si gritáramos lo que sentimos, cuántas veces no hemos abrazado quedándonos estático, reprimiendo las ganas. Cuántas veces hemos ahogado la sed de sus labios, cuántas veces dejamos escapar una oportunidad porque no nos creemos dignos de ella. Cuántas veces despedimos momentos sin darnos cuenta de que no volverán, que una vez pasan son irrecuperables, que por mucho que lo intentemos nada va a ser lo mismo. Cuántas veces somos consientes de todo lo que dejamos escapar en un instante, dándonos cuenta  segundos, minutos, horas, días, semanas o años más tarde y aún así seguimos reprimiendo todo lo que sentimos por miedo, inseguridad o qué se yo. Cuántas veces más nos arrepentiremos. Cuándo seremos capaces de decir exactamente lo que sentimos, para ser honestos con los demás y con nosotros mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario