Murallas entorno a mi corazón. Sueños para escapar de la realidad. Sonrisas para ahogar las penas. Vista fija a los pies para evitar mirar hacia delante. Música alta callando problemas. Puedo taparme los oídos con los cojines, puedo incluso protegerme con las sabanas de monstruos que no existen y cerrar los ojos tan fuerte que empiece a marearme. Pero nada de eso no hará que la realidad cambie. Cada día al levantarme puedo jurarme que nadie entrará más en mi corazón y seguiré escondiéndome detrás de mi propia fortaleza para terminar travesandola e indefensa exponerme al mundo. Cada noche puedo soñar cosas simples, comunes, cotidianas para terminar despertándome y que la realidad me azote descubriendo que nada es simple, nada es común ni cotidiano. Soy capaz de esconder todo mi dolor detrás de mil sonrisas pero siempre termino abrazando a mi peluche dejándolo completamente empapado. Llegar a desconectar del mundo con la música tan alta que no alcanzo a oír mis propios pensamiento solo hace que al bajar el volumen los problemas resuenen todavía más. De nada sirve hacer cualquier cosa para intentar borrar a alguien de tu vida, si no estás dispuesto a perder una parte de ti mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario