- No estás aquí.
- ¿ Cómo que no estoy aquí, no me ves ?
- Claro, pero tú sigues en tu mundo.
Te refugias en él como si de esta forma no existieran los problemas,
como si contemplaras las tristezas des de lejos, donde
no pudiera alcanzarte. Crees que encerrándote en tu mundo
nadie entrará, ni intentar llegar hasta ti. Te has creado un mundo para
alejarte de los sentimientos, porque piensas que ya
has sufrido suficiente y que de este modo nadie podrá hacerte daño,
no te decepcionarás, ni tendrás que escuchar mentiras, no habrá un ''te lo
dije'', ''es mejor así'', no habrá desconfianza, palabras frías, ni abrazos
vacíos. Porque te asusta llegar a depender de alguien, que la gente
llegué a tu corazón y se quede allí indefinidamente, que alguien le llegues a
importar tanto que lo arriesgaría todo por ti, pero sobretodo tienes miedo de
que la gente quiera ser inolvidable, porque hay que lo consiguen, y que alguien
este tan loco como para querer que seas inolvidable. Lo que no sabes es
que así alejas a la gente, te estás creando un mundo para huir de lo que no
quieres y lo que no sabes es que alejas lo que realmente quieres.
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