Me gusta escribir. Quizá sea porque
me cuesta demostrar lo que siento en persona y en cambio,
cuando escribo mis sentimientos fluyen, sin tropiezos,
sin vergüenza, tal y como son, tal y como los siento. Me gusta escribir
porque casi ni pienso y todo lo que se traduce en las letras escritas es lo que
siente mi corazón y lo que corre por mi mente. A veces es así mejor, no decir
lo que sientes, no arriesgarte a decir algo para recibir una respuesta que no
quieres o simplemente que no haya respuesta, a veces es mejor
reprimir algún gesto, un abrazo, un beso, una caricia, una sonrisa si
no se está seguro que puedan ser devueltos con la misma intensidad, la
misma intención, el mismo sentimiento. A veces, no es mejor, y te arrepientes
de no haber dicho ''te echo de menos'', ''mi felicidad sin ti está
incompleta'', ''nunca me has fallado, siempre permaneces a mi lado, por eso
eres mi amiga'', ''te quiero'', '' hermanita, aunque a veces te estrangularía,
mi vida sin ti sería mucho menos divertida''... nos arrepentimos de reprimir
nuestros sentimientos, los actos que nuestro corazón espera que
hagamos, por miedo a no ser correspondidos, por desilusionarnos con la respuesta
sin pensar que los demás piensan lo mismo, y poco a poco nos vamos
decepcionando con la gente y ella con nosotros. Y aún así,
sigue decepcionándose la gente con mis actos y mis silencios y yo con
la despreocupación con la que la gente se toma mis sentimientos, y sigo
escribiendo por miedo a que cuando diga lo que siento no me tomen en serio, y
sobretodo que me decepcione la respuesta.
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